EL MASCULINO
GENERICO
Lo que llamáis " masculino genérico ", no es más que el mismísimo neutru (que viene del neutrum latinum) infiltrado hoy en día en el actual masculino exclusivo haciendo el papel o adoptando el nombre de «género no marcado o masculino genérico o inclusivo». Eso es todo.
Por cierto, decimos de forma generalizada que en el paso del latín al castellano se han mantenido los géneros (salvo en lo que se refiere al neutru). Se confirma en este caso la tendencia general de las lenguas en su evolución a mantener las distinciones. En efecto, los masculinos latinos tienden a conservarse como tales y las femeninas, igualmente. Problemas específicos plantea el neutru, que, en cuanto tal, no desaparece de los sustantivos, sino, que se infiltra en el masculino adoptando el nombre de «masculino genérico o género no marcado».
Esta diferenciación fue aprovechada en el castellano para desarrollar los formantes propios del género.
La peculiar evolución fonética del vocalismo final del castellano ha dado lugar a la generalización y regularización de los formantes -s y -es para el número [ y, a su vez, -a, -i / -u \ -o, -e para genu femenina, neutru y masculino respectivamente].
Existe desacuerdo con respecto al masculino genérico para englobar ambos géneros. Lo que todo hispanohablante conoce al actual masculino como masculino genérico, no es verdad. Sucede que, el que oficia como inclusivo, es el mismísimo neutru infiltrado en el actual masculino exclusivo, la Biblioteca Digital Hispánica y el Cervantes Virtual da testimonio de corroboración lo que se afirma aquí. Así es, lo que Estilu trata de hacer es, RESTAURAR la normativa original, separar ul neutru del masculino y cada cual oficie su papel correspondiente.
En el siglo X, el latín estaba tan corrompido, en eso, el castellano aprovecha la situación expropiándose, formando un nuevo romance pero con reglas propias independientemente de la vieja normativa del latín vulgar. Eso se a venido peleando siempre entre el principio fonético (castellano puro) contra el principio etimológico (latín vulgar), eso fue hasta que se formó la RAE (año 1713), imponiendo las mismas reglas del latín (principio etimológico). Pero ahora, el castellano viene retomando nuevamente de a poco sus principios en cuestión de gramática (avanzó mucho en los cambios gramaticales). Por su parte el latín del español va perdiendo los últimos vestigios que ya son poquísimas las excepciones. Hoy en día, el castellano es lo que se habla.
Hoy en día, el morfe neutru [ -u ], está redondeado en [ -o ] e infiltrado en el masculino como “género no marcado”, el “inclusivo” del español en otras palabras, pues, se trata del género neutru (común de dos) y no del masculino genérico en sí.
Así el vocablo latín (ninnus) leída ya como en la actualidad «niñus» en aquel entonces año 930, es neutru en su origen y, hoy en día en castellano nos llega el término: «niños». Eso no significa que se haya transliterado directamente como tal (ninnus → niños), sino, una transliteración desdoblada del neutru original niñus (previamente castellanizado del término latino “ninnus”) a término masculino exclusivo previamente polarizado. Porque la real transliteración del vocablo neutru latín a vocablo neutru castellano fue paralelo: Es decir; de neutru a neutru. A partir del neutru se polarizó ( dividió ) en géneros opuestos exclusivamente (femenina / masculino).
El problema radica en que el supuesto masculino genérico del español terminado en -o, tiene su origen en el latín, el cual era siempre el morfe -u, que funciona como neutru en latín. El español adoptó el morfe neutru latino redondeado en « -o » e infiltrado en el masculino del español actual, que mecánicamente funciona como inclusivo o masculino genérico. Mientras que en el castellano, el morfe -o funciona como masculino exclusivo, he ahí la confusión, cuando quieren designar al conjunto macho-hembra, se encuentra ante el dilema al tomar el masculino exclusivo [( contexto específico)] como suponiendo que sería lo correcto en lugar de elegir ul neutru, [« género no marcado o inclusivo o global » (en contextu inespecíficu)] para referirse al grupo mixto.
No confundir el actual morfe -o del español, que es el género no marcado, proveniente del morfe latín -u, nada tiene que ver con el morfe -o del masculino exclusivo. Pero hoy en día, ambos ofician como denominador común, lo cual no es justo.
El morfe -u se mantiene firme en el castellano por más de mil años (930 d. C.) y tiene la función indivisible de «neutru ( común de dos )» para designar al grupo macho-hembra en único término.
Ténganse en cuenta que el castellano y español no es lo mismo en cuanto a estructura idiomática se refiere y, difieren en muchos aspectos.