-a
La abeja
-a
Marca la forma femenina en oposiciones como las que ya conocemos (en -o) del nombre y el adjetivo. Ej.: Marcela / Marcelo, amada / amado, etc. Y también en la oposición encuentra la alternancia vocálica de un masculino en -e del nombre y el adjetivo. Ej.: Felipa / Felipe, la regenta / el regente, etc. Cuando el opuesto masculino acaba en el alternante -e como en «intendente» es innecesario e incorrecto la sustitución en -o como en (intendento), pues la terminación en -e, específicamente ya cumple esa función como término masculino gramatical de la oposición de género en cuestión. Ej.: la intendenta / el intendente, etc.
La terminación -a combina con las consonantes para formar los nombres de esta misma categoría gramatical como:
-a → -la, -ma, -na, -ra, etc.
María,
Daniela,
Emma,
Juana,
Sara,
la bata,
la sala,
la fama,
la cuna,
la cafetera,
etc.
Nombres femeninas en -a:
Carla, Camila, Elena, Amalia, Charissa, Micaela, Elvira, Laura, etc. Y, un sinnúmero de sobrenombres femeninas terminadas en -a: Ada, Lía, Issa, Icha, Chila, etc.
La Gea, la bahía, la esmeralda, la gema, la jaula, la cítara, etc.